
Gabriela Arias
La semaglutida puede modificar de manera significativa la relación con la comida. Al aumentar y prolongar la sensación de saciedad, muchas personas sienten menos hambre, reducen las porciones y dejan de tener la necesidad de picotear entre comidas. Pero comer menos no significa necesariamente alimentarse mejor: cuando la cantidad de alimentos disminuye, cada elección adquiere mayor importancia para cubrir las necesidades nutricionales.