
Por Foodit
Para unas pastas frescas o una pizza de mozzarella, la salsa de tomate es una preparación clásica en todas las cocinas. Pero nadie es perfecto y la salsa de tomate tampoco: muchas veces queda muy ácida, aspecto que más de un paladar rechaza ya que provoca acidez. Sin embargo, existe un truco para evitar este problema y se resuelve con un ingrediente muy común que no es el azúcar.
Es que la práctica más corriente a la hora de neutralizar la acidez de una salsa de tomate es añadirle un poco de azúcar. Esto no es lo ideal, ya que lo único que hace el azúcar es camuflar el sabor ácido del tomate, pero la acidez sigue ahí. Además, el azúcar genera un gusto no deseado en la salsa de tomate. En lugar de usar el endulzante, hay un ingrediente de fácil acceso que además permite que las comidas sean más fáciles de digerir.

El truco para reducir la acidez en la salsa de tomate
Simple y efectiva, la mejor solución para reducir la acidez en una salsa de tomate es utilizar bicarbonato de sodio. Se trata de un antiácido o neutralizador de ácido, ya que es un compuesto alcalino, y es comúnmente utilizado para aliviar la acidez estomacal y la indigestión ácida.
El pH en un tomate está entre 4,0 y 4,5, lo que se manifiesta en un sabor ácido que puede traducirse en una sensación de ardor en quienes presentan sensibilidad estomacal. La regla dice que el pH llega a su neutralidad cuando alcanza un valor de 7, y esto se puede conseguir contrarrestándolo con compuestos alcalinos. Uno de ellos, es el bicarbonato, que en este ejemplo reacciona con los ácidos aumentando su pH y de esta forma reduce la acidez.
Entonces, añadir una pizca pequeña de bicarbonato al final de la cocción y cocinar por unos minutos en la salsa de tomate hará que la acidez de esta realmente baje, y no solamente en su sabor. De hecho, según se explica en un estudio de Medline Plus, publicado por la Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos, permite reducir el exceso de acidez en el organismo humano ya que actúa neutralizando el exceso de ácido que se acumula en el estómago.
Un dato no menor es que las salsas que contienen tomates en conserva o concentrado de tomate usualmente resultan más ácidas que las elaboradas con tomates frescos, por lo que se recomienda utilizar el bicarbonato de sodio sobre todo cuando se incluyan estos ingredientes en la receta.

El bicarbonato de sodio en la cocina
El bicarbonato de sodio no solo es útil para las salsas de tomate sino que también se puede emplear en pequeñas proporciones en la pastelería. ¿Su función principal en estos casos? Aportar aire a los bizcochuelos y de esa forma lograr que salgan esponjosos.
En estos casos, el bicarbonato se agrega en forma de pizca en la mezcla de líquidos y secos de un bizcochuelo tradicional. Su rol es de gasificante, ya que al interactuar con el calor del horno este se convierte en dióxido de carbono y provoca que el bizcocho suba, se expanda y consiga esa textura final blanda y esponjosa.
Las recetas que aprovechan esta propiedad del bicarbonato de sodio son las tartas o los bizcochuelos pesados, es decir, aquellos que llevan una alta proporción de manteca en su preparación.
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