
Olvidate del cuenco y la cuchara. Aunque su nombre invita a pensar en un caldo, la sopa paraguaya es, en realidad, un pan de maíz único: crujiente en sus bordes, cremosamente denso en su centro y con un sabor que abraza el alma. Su popularidad ha cruzado fronteras de tal forma que hasta el prestigioso The New York Times cayó rendido a sus pies, calificándola como un “delicioso error” gastronómico.
El mito cuenta que nació a mediados del siglo XIX, cuando el cocinero del presidente paraguayo Carlos Antonio López se excedió con la harina de maíz en su sopa diaria. Al ver el resultado sólido, decidió servirlo igual; el presidente quedó tan encantado que lo bautizó para siempre como su sopa favorita. Sin embargo, para Gunther Moros, este plato es mucho más que una anécdota histórica: “Me transporta directo a mi infancia. Es el corazón del Litoral, especialmente de Misiones y Corrientes, una preparación sólida a base de harina de maíz, queso y cebolla que exige equilibrio para que quede húmeda y aireada, sin volverse seca”, explica el chef misionero.

Moros -que es chef asesor del Lodge Margay en El Soberbio (por el que en 2024 fue reconocido como ganador de la 6ta edición del Prix de Cuisine Baron B) y socio propietario de MasaMadre de mi Tierra Colorada, Arami Catering y del restaurante a puertas cerradas Casa Luchin- fue parte de la delegación argentina que representó al país en la 24ª edición de Madrid Fusión Alimentos 2026, uno de los congresos gastronómicos más influyentes del mundo. Hoy se dedica a rescatar sabores regionales y, en diálogo con Foodit, comparte sus secretos para transformar ingredientes simples —como harina de maíz, queso y cebolla— en la armonía perfecta.

Paso a paso
Preparar este clásico en casa es mucho más sencillo de lo que parece. El primer paso es rehogar una buena cantidad de cebolla en aceite o grasa hasta que esté transparente y dejarla enfriar. En un bol aparte, se baten los huevos hasta que estén espumosos y se les incorpora la leche junto con el queso fresco desmenuzado (un paso clave para la cremosidad interna).
Una vez integrada la parte húmeda, se suma la cebolla ya fría y se incorpora la harina de maíz en forma de lluvia, mezclando con suavidad para evitar grumos. El toque final es salpimentar a gusto y volcar la preparación en una fuente para horno previamente aceitada. Con un fuego moderado (180°C) y unos 30 a 40 minutos de paciencia, la superficie se volverá dorada y firme. El resultado es un bocado de pura cultura litoraleña, ideal para acompañar un asado o disfrutar solo, tibio y aromático.
La harina correcta (y la que no conviene usar)
El dato clave está en la molienda. La ideal es harina de maíz amarilla de molido fino, específica para sopa paraguaya. “La harina de maíz más adecuada es la harina de maíz molido fino amarilla, también conocida como harina de maíz para sopa paraguaya. No se recomienda usar polenta tradicional, ya que puede dar un resultado diferente: absorbe distinto el líquido y puede dejar una textura arenosa o pesada”, advierte Moros.

Qué queso usar para que funda bien
El tradicional es el queso Paraguay. Si no se consigue, funciona muy bien una mezcla de queso fresco con algún semiduro (como provolone o pategrás).
El secreto: que tenga buena humedad. Un queso demasiado seco hará que la preparación pierda jugosidad.

La materia grasa que cambia el sabor
La grasa de cerdo es la versión clásica y aporta profundidad y humedad.
Puede reemplazarse por manteca o aceite, pero el perfil cambia:
- Con manteca: se vuelve más lácteo.
- Con aceite: el sabor es más neutro.
Si se busca sabor tradicional, la grasa es el diferencial clave.

El error más común: cuánto cocinarla
“El error más común es sobrecocinar la sopa paraguaya, lo que la hace seca y apelmazada”, asegura el chef misionero. ¿Cómo lograr entonces que quede húmeda? “Antes de mezclar con huevos y queso, es necesario agregar la cantidad justa de harina de maíz y cocinar en la leche hasta formar una crema espesa”.
Este paso:
- Hidrata el grano
- Evita textura cruda
- Aporta suavidad final
Cuando se pasa de horno, la sopa paraguaya:
- Se seca
- Se apelmaza
- Pierde aire
Está lista cuando:
- La superficie está dorada.
- Se siente firme al tacto.
- Al insertar un palito, éste sale limpio

Cómo adaptarla al horno hogareño
- Usar molde de barro o vidrio para mejor costra.
- Hornear a 180°C–200°C.
- Si se dora demasiado rápido, cubrir con papel aluminio.
La receta paso a paso
Versiones modernas que funcionan
Para sumar sabor a la preparación clásica, Moros sugiere incorporar
- Queso parmesano rallado en la superficie.
- Cebolla caramelizada extra.
- Chorizo colorado o panceta dorada.
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