
Crujientes y calentitos, los pastelitos de frutas son un postre delicioso y fácil de hacer. Popularizados por cadenas de comida rápida, su rico sabor y simpleza inspira a quienes los quieren recrear en casa. Con masa hojaldrada o versiones más simplificadas, son perfectos para cocinar -y disfrutar- en cualquier estación.
Si bien los más conocidos son los de manzana y canela, hay otras versiones. En Foodit, la Hermana Verónica -sucesora espiritual de Florentina Seitz, conocida popularmente como Hermana Bernarda, escritora, cocinera y presentadora de televisión argentina que saltó a la fama con su propio programa de televisión “Dulces Tentaciones” en el canal Elgourmet.com- comparte una receta propia: con relleno de durazno.

Verónica heredó el amor por la cocina de su mamá. “Es una forma de expresar amor y de servir”, dice. A sus 25 años ya era profesora de geografía y, antes de entrar al convento, hizo su primer curso de cocina. Su colección de recetas creció durante los años que vivió en otros países, como Estados Unidos o Brasil. Allí conoció nuevos sabores así como también aprendió a recrear los clásicos argentinos para no extrañar tanto su hogar. “También aprendo recetas de las Hermanas que pasan por acá, el Monasterio de la Epifanía de las Hermanas Benedictinas, que son de Filipinas, Corea, Alemania, de todo el mundo”, señala.
Los pastelitos de durazno, por ejemplo, los descubrió en Brasil y comparte todos los secretos que aprendió para prepararlos en casa y no fallar en el intento.

La masa
Agua, harina y maicena forman, sin mucho esfuerzo, la masa perfecta para este postre. La idea es que al combinarlos y cocinarlo se logre una lámina de panqueque súper fina, similar al papel de arroz.
Para un buen equilibrio, utiliza 250 g de harina, 500 ml de agua, una pizca de sal y dos cucharadas de maicena. “Solamente hay que pintar la sartén con dos capas del engrudo: va a quedar transparente”, simplifica Verónica.

La clave para un buen resultado es cocinarlo a baño María y no a fuego directo como un panqueque tradicional. “El fuego tiene que estar fuerte y el agua bien caliente para que se haga con el vapor. Si se hace con fuego directo se seca, se quema y va a perder su elasticidad y crocancia”, explica.
¿Qué pasa si se vierte la mezcla con cuchara, como al hacer panqueques, en lugar de pincelar la sartén con la mezcla? No va a quedar crocante. “La idea es que quede muy finito y transparente. Cuanto más finito, más crocante va a quedar”, dice. Sin embargo, Verónica opta por dos capas de pinceladas y no una porque el otro extremo tampoco es bueno: “Si queda demasiado fino se puede romper en el aceite”.
Usar una sartén antiadherente -o una cucharadita de aceite para engrasar la superficie donde se van a cocinar- va a facilitar mucho más la cocción y evitará que se peguen o rompan.

El relleno
En este caso son de durazno, pero el relleno invita a explorar la creatividad de cada uno y elegir la fruta que más guste. La versión clásica es de de manzana -que suele acompañarse con canela-, aunque también se puede preparar de pera o, como en este caso, de durazno. No hay que olvidar que la masa es neutra, por lo que también se puede hacer en versiones saladas con carne picada, pollo o lo que la creatividad demande.
Si se prepara con fruta, “lo mejor es cortarla en cubitos”, dice Verónica. La cocción con el azúcar es lo que lo va a convertir en un bocadito dulce digno de un buen postre. “Recomiendo usar la mitad del peso de la fruta en azúcar y dejarlo cocinar sin agua”, dice.

¿Su secreto para realzar el sabor? Un toque cítrico. “Para el de durazno queda muy bien un poco de jugo de naranja, que le da el toque. Si hacés el de manzana, un poquito de limón le va bien”, aconseja.
Pero cada fruta es una historia distinta. La manzana y el durazno pueden ser más fáciles de manejar, pero “la pera puede llevar más tiempo porque tiende a tener más agua, entonces hay que dejarla reducir un poco más que a las otras”, aclara.
Una vez hecho el relleno, viene la parte más desafiante de la preparación. “Para arrollarlo, agregás un poco de relleno en el centro del disco, lo doblás primero para adentro -como haciendo una carpeta de tres solapas, para que no se salga el relleno al freírlo- y luego se enrolla de una punta a la otra”, dice. Para garantizar un buen cierre, comparte un gran consejo: “Al final antes de cerrarlo le agregás un poco de clara de huevo batida, que es lo que lo va a sellar”.
La fritura
Para Verónica “todo queda rico frito”, pero hay que saber hacerlo. Lo que no puede faltar es un aceite muy caliente. “En este paso solo se busca que se doren bien, no hay que preocuparse por el relleno porque ya está cocido”, señala.
Al final, una buena fritura es lo que le va a dar la crocancia que tanto placer ofrece al morder. Un toque de azúcar impalpable después, ya están listos para servir y compartir.
Receta: pastelitos de durazno de la Hermana Verónica
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A partir de agosto y de la mano de la señal El Gourmet, la hermana Verónica abrirá las puertas de su cocina para compartir recetas simples, de esas que se hacen en casa y pasan de generación en generación. Cada plato tiene una historia que habla de familia, costumbres y momentos compartidos. Una propuesta cálida, donde lo importante no es solo qué se cocina, sino para quién.
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