
Silvina Trillo se fue a vivir sola a los 21 años. Entre la facultad y el trabajo, no importaba lo tarde que llegara ni lo cansada que estuviera, siempre encontraba un hueco para cocinarse algo rico. Aunque la única comensal fuera ella. Lo que podría haber sido una simple concesión se convirtió, con el tiempo, en una propuesta con casi 300.000 seguidores: recetas pensadas exclusivamente para uno solo, sin medias tintas ni porciones de más.
Licenciada en Publicidad y egresada del Instituto Argentino de Gastronomía (IAG) Silvina es más conocida como Almendra por su perfil en IG @almendraentucocina, y fue pionera en difundir la idea de que las mejores recetas no están reservadas para cuando hay compañía. El contexto le da la razón: casi el 40 por ciento de los hogares porteños son unipersonales, y muchos en la Ciudad cocinan y comen solos. Sin embargo, dice la cocinera, la mayoría sigue aplicando la lógica de una olla grande y recetas de las que salen varias porciones. ¿El resultado? “Te aburrís porque terminás comiendo lo mismo toda la semana”, insiste la cocinera. Por eso, Almendra propone otro camino.

Todo nació, dice, de aprender a amigarse con la soledad: “Había una parte mía que le tenía miedo a la soledad y por eso organizaba planes, mil actividades y decía que sí a todo, hasta que empecé a tratarme a mí misma como quiero que el resto me trate, a disfrutar y a regalarme momentos y placeres que me hacían bien, como por ejemplo, cocinarme, rompiendo así el pensamiento de que las recetas elaboradas o ricas solo tienen que estar reservadas para compartir con alguien”.
Ni falta de tiempo ni pereza
El principal problema de quien vive solo frente a la cocina, según Almendra, no es la pereza ni la falta de tiempo. Es la repetición. “Crecimos pensando que el starter pack del que vive solo son milanesas, fideos, arroz y pollo”, enumera. La trampa es creer que salir de ahí requiere tiempo y una larga lista de ingredientes.
“El que vive solo tiene que reformular sus básicos de heladera y alacena. Y animarse a probar, a investigar. Con eso solo ya puede crear infinitas combinaciones y sabores nuevos”, sostiene.
Sobre si hay recetas que no funcionen en versión individual, tiene una postura clara: “Todo es adaptable, aunque con matices. Los guisos, por ejemplo, justifican hacer dos porciones. Al otro día siempre el guiso es más rico, y también se puede freezar”.

Vivir solo implica comprar distinto, pero no necesariamente menos. Lo que cambia es la lógica. Almendra promueve armar una buena base de stock mensual, tanto en heladera como en alacena. Latas de atún, pechugas de pollo, churrasquitos de carne o algún filet, huevos, manteca, latas de legumbres, arroz, fideos, leche, queso, pan, salsa de tomate y harinas, entre otros. “Con estos productos, y combinándolos de distintas maneras, podés tener diferentes platos y guarniciones sin repetir”, detalla.
Lo que no recomienda comprar en cantidad son frutas y verduras. “Compro de a pocas unidades o cuando necesito especialmente para alguna receta. Y lo mismo con las conservas: una vez abiertas, si no se consumen rápido, se echan a perder”, dice.
El hornito eléctrico, el gran aliado
En cuanto a los electrodomésticos, tampoco duda. “Me considero una gran aliada del hornito eléctrico, casi que no prendo el horno a gas. Nada resuelve como un hornito eléctrico, más para los que vivimos solos. Entre el hornito y la Airfryer, el que vive solo no necesita otro electrodoméstico para cocinar”, señala.

Para quien todavía siente que cocinarse no vale el esfuerzo, Almendra va directo al grano: “Que lo intenten. Pueden arrancar con algo chico, una receta fácil, rápida -sugiere-. La satisfacción que da comer algo rico, hecho de la manera que a uno le gusta y por uno mismo, es motivo más que suficiente para romper ese prejuicio, animarse a hacerlo y regalarse ese momento”.
Entre las recetas que más les cambiaron la cabeza a sus seguidores -los que vivían a base de delivery o fideos con manteca- aparecen las tartas para uno solo, las pastas caseras en porción individual y las gyozas, esas empanaditas asiáticas rellenas de cerdo que se pueden hacer en cantidad y tener freezadas para cuando se necesiten.
El fin de semana, dice, es el momento para ir un poco más lejos: “Soy fiel partidaria de amasar pastas para uno mismo. Nada más lindo que convertir un domingo de bajón en el día ideal para hacerse una buena pasta casera, con una salsa o un estofado y acompañarla con un vinito”.
De París a las redes
El nombre de Almendra viene de antes. En el colegio tenía un emprendimiento que se llamaba “Almendra Patisserie”: vendía tortas y pastelería para juntar plata y conocer París. Cuando la cuenta migró hacia las recetas cotidianas, el nombre se quedó y solo cambió la segunda parte. “Lo cambié por ‘en tu cocina’ para que el que esté del otro lado sienta que estoy con ellos”, explica.
Durante años la cocina fue su hobby, su escape, el cable a tierra después de jornadas largas de estudio y trabajo. El salto lo percibió cuando empezaron a llegar las marcas y los proyectos. “Me hicieron pensar y cuestionarme que, tal vez, esto que había nacido como un hobby podía ser mi trabajo, mi principal fuente de ingresos, algo que ni en mis mejores sueños había imaginado”. Pasó de 56.000 seguidores a casi 300.000 en un par de años.

Tres recetas fáciles para un solo comensal
A continuación, Silvina comparte tres recetas fáciles. Haciendo clic en cada una de las imágenes se puede:
- acceder al listado de los ingredientes necesarios
- generar una lista de compras automática
- escuchar el paso a paso para preparar el plato
- guardar la receta
- conocer la información nutricional
Masa de tarta integral individual
Con semillas y un toque de oliva, esta masa de tarta para una porción logra una base sabrosa y casera. Ideal para improvisar almuerzos o cenas sin desperdiciar ingredientes.
Osobuco braseado con polenta cremosa
Carne tierna que se deshace y una polenta bien cremosa hacen de este plato una oda al confort.
Risotto de hongos para uno
Arroz meloso, hongos dorados y un final de manteca y queso enhebran un plato cálido y elegante. La prueba de que comer solo también puede sentirse gourmet.
El otro gran proyecto de Almendra es “Almendra en tu provincia”, una serie que nació de una conversación en un café con la influencer Valen Berón, su realizadora. La propuesta era recorrer cada provincia del país haciendo foco en su gastronomía. Una semana después de esa charla ya estaban en un avión rumbo a Jujuy. En seis meses recorrieron siete de las veintitrés provincias.
Lo que encontró no fue solo variedad de ingredientes sino un cambio de perspectiva. “Lo que más me cambió fue romper con el prejuicio de que la Argentina no tiene gastronomía propia, de que todo es heredado o viene de afuera”, enfatiza. Cuando uno se adentra en cada provincia, habla con cocineros locales, conoce productos y productores propios, se da cuenta de que Argentina es mucho más que pasta, asado y papas. “Hay una enorme variedad de cereales, legumbres, verduras que se dan en este suelo y que con distintas técnicas y cocciones permiten crear recetas y comidas bien nuestras, cien por ciento argentinas”, concluye.
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