
Por Foodit
En los últimos años, la idea de “desintoxicarse” se volvió parte del lenguaje cotidiano. Aparece en etiquetas, en programas exprés y en promesas de resultados rápidos. Pero detrás de ese uso masivo hay una pregunta más profunda: ¿qué significa realmente reducir la carga de sustancias tóxicas a la que estamos expuestos todos los días?
Sobre ese punto trabaja la médica reumatóloga estadounidense Aly Cohen en su libro Desintoxícate: cómo protegerte de las toxinas cotidianas que dañan tu sistema inmunitario, (Urano). Su enfoque se aleja de las soluciones rápidas y propone mirar el problema desde otro lugar. No tanto lo que se “agrega” para limpiar el cuerpo, sino todo aquello que forma parte del entorno cotidiano y muchas veces pasa desapercibido: el agua que se consume, el aire dentro del hogar, los productos de limpieza, los materiales con los que se cocina o se almacenan alimentos.
Cohen parte de una idea clave: el cuerpo humano ya cuenta con mecanismos propios para procesar y eliminar sustancias. Órganos como el hígado, junto con funciones básicas como la digestión, el descanso o la transpiración, cumplen ese rol de manera constante. El desafío, entonces, no es activar algo que no existe, sino evitar sobrecargar esos sistemas en un contexto muy distinto al de otras épocas, donde la exposición a compuestos sintéticos era mucho menor.
En ese marco, el problema no se limita a un solo elemento, sino a la suma de pequeñas exposiciones que se repiten a lo largo del tiempo. Algunas tienen evidencia sólida sobre sus efectos en el organismo mientras que otras todavía se están investigando, especialmente cuando se combinan entre sí. Esa acumulación silenciosa es, para Cohen, uno de los ejes de la conversación actual sobre salud ambiental.

Su libro Desintoxícate propone una hoja de ruta concreta: primero observar los hábitos diarios, después reducir lo que no es necesario e incorporar prácticas que acompañen al organismo y, finalmente, sostener esos cambios con cierto margen de flexibilidad. Lejos de plantear un ideal rígido, la lógica apunta a construir mejoras posibles en el día a día.
Dentro de ese enfoque, la alimentación aparece como una herramienta práctica. No en clave restrictiva, sino como una forma de acompañar los procesos naturales del cuerpo a través de elecciones más simples: sumar vegetales, priorizar alimentos menos procesados y generar cierta regularidad en las comidas.
Pirámide de los alimentos depurativos
La pirámide de los alimentos depurativos propuesta por la médica Aly Cohen apunta a una alimentación enfocada en reducir la exposición cotidiana a pesticidas, microplásticos, metales pesados y aditivos. En la base aparecen hábitos vinculados al agua filtrada, el almacenamiento de alimentos y la reducción de envases plásticos; luego, una alimentación basada en frutas, verduras, grasas saludables, pescados pequeños y alimentos poco procesados. En la cima quedan los dulces, el alcohol y las carnes rojas, recomendados con moderación.
- Dulces y carnes: con moderación. Consumir menos de 1-2 vasos de alcohol diario. Optar por el chocolate negro con más del 70 por ciento de cacao y ternera magra y alimentada con pasto natural.
- Especias, hierbas, suplementos y té: elegir especias ecológicas y marcas de suplementos aprobadas por las entidades regulatorias para limitar la contaminación por metales pesados. Tomar tés y café ecológicos certificados para evitar que desencadenen efectos al calentarlos. Sustituir las bolsitas de té por hojas sueltas para reducir los microplásticos.
- Aves de corral y productos lácteos: optar por las que son libres de antibióticos y de corral; lo mismo con el queso, natural, sin ingredientes sintéticos y yogur al estilo griego light o sin azúcar.
- Pescados: comprar los “salvajes” (no de piscifactoría), pescados pequeños para reducir el mercurio, microplásticos y PCB (p. ej., sardinas, salmón, arenque, anchoas).
- Grasas saludables, frutos secos, semillas y granos: evitar el gluten (p. ej., el trigo, cebada, centeno, semolina) y en su lugar optar por: sorgo, avena, trigo sarraceno, amaranto, teff, maíz no COV. Limitar el arroz integral y blanco por el arsénico. Grasas saludables: convienen el aceite de aguacate, el aceite de oliva virgen extra y el aceite de coco. Evitar: aceites de colza, maíz, palma, vegetal, soja, cártamo y semillas de algodón.
- Frutas y verduras: frutas enteras (no en jugos). Las verduras de hoja verde reducen los efectos perjudiciales de las toxinas. Lavar los alimentos con bicarbonato o vinagre blanco para reducir los residuos de los pesticidas.
- Agua filtrada: evitar el agua en botellas de plástico; utilizar cristal o acero inoxidable. Las botellas de plástico «libres de BPA» provocan otros efectos. Beber entre 1 y 1,5 litros de agua filtrada al día.
- Envasado de alimentos: evitar productos envasados, lavar los alimentos que estén en contacto con materiales. Evitar los «antiadherentes» y utensilios de cocina y recipientes de plástico, sobre todos cuando se caliente la comida o la bebida. Utilizar papel, papel de horno, cristal, acero inoxidable y cerámica.
A partir de esa base, el libro incluye un plan de 21 días con recetas pensadas para llevar esa teoría a la práctica. En este menú, seleccionamos cinco opciones que funcionan como punto de partida: preparaciones accesibles, pensadas para incorporar de manera gradual y sin necesidad de cambios drásticos.
Recetas
A continuación, cinco recetas para desintoxicar el organismo. Haciendo clic en cada una de las imágenes se puede:
- acceder al listado de los ingredientes necesarios
- generar una lista de compras automática
- escuchar el paso a paso para preparar el plato
- guardar la receta
- conocer la información nutricional
Lunes: risotto de coliflor
Todo el confort de un clásico, pero más liviano; este risotto reemplaza el arroz por una base nutritiva de coliflor y quinoa, y se potencia con el toque gourmet de hongos, miso y tahini para lograr una textura suave.
Martes: estofado de pollo marroquí
Pollo, arroz y vegetales se cocinan con canela, cayena y pasas de uva en este estofado inspirado en Marruecos. Una receta especiada, suave y muy reconfortante.
Miércoles: curry de ternera
La ternera se cocina lentamente con curry, coco y verduras hasta lograr un plato intenso, fragante y reconfortante.
Jueves: chili de pollo
Pollo desmenuzado, salsa de tomate cocida lentamente y un toque sutil de picante; una receta intensa y bien sabrosa.
Viernes: salmón con costra de miso
Jugoso por dentro y lleno de sabor umami; este pescado se destaca por una costra de miso, jengibre y hierbas frescas que se dora a la perfección en el horno; un plato intenso, aromático y muy sofisticado para llevar a la mesa en pocos minutos.
Si buscás inspiración para crear platos deliciosos, Foodit es tu mejor aliado. Con recetas adaptadas a diversas corrientes alimentarias -incluyendo opciones veganas, sin gluten y sin lactosa-, esta plataforma está diseñada para quienes quieren disfrutar de una cocina sabrosa, práctica y fácil.
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